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Educación

Nuestro trabajo en educación

La educación es el principio básico del éxito individual y comunitario. Es esencial obtener y mantener un trabajo con un salario adecuado y beneficios de salud. Y es fundamental para la prosperidad económica de una comunidad: una fuerza de trabajo con una buena educación atrae trabajos de calidad mundial.

CÓMO AYUDAR A LOS NIÑOS Y JÓVENES A DESARROLLAR SU POTENCIAL

Disminuya a la mitad la tasa de deserción de la escuela secundaria en Estados Unidos

  • Para el año 2018, el 87% de los estudiantes del último año de la escuela secundaria se graduarán a tiempo, en comparación con el 73.9% actual.
  • Ese aumento se traduce en 560,000 más jóvenes que recibirán un título en 2018. Un estudiante de 12.º año con una mala preparación no se viste un día con toga y birrete para recibir un título como por arte de magia.
  • Este objetivo de 10 años significa que debemos colaborar con los niños y las familias desde el nacimiento.

“El destino de este país depende de la educación de las personas”. Disraeli hablaba de su país, Gran Bretaña, unos 150 años atrás, pero estas palabras dieron origen a la creencia estadounidense sobre la importancia esencial de la educación universal. La educación es la base de una buena vida, permite que una persona disfrute de su realización personal, seguridad económica y contribución social. Resaltamos tres puntos en las vidas de los estudiantes que ayudan a predecir el éxito en la escuela y en sus vidas futuras: preparación para ingresar a jardín de infantes, capacidad para leer en cuarto año y graduación a tiempo de la escuela secundaria.

La preparación para tener éxito en la escuela significa que los niños ingresan a jardín de infantes ya encaminados desde el punto de vista del desarrollo en las áreas de alfabetización y habilidades sociales, emocionales y cognitivas. Una forma de llevar un seguimiento de las habilidades cognitivas y previas a la alfabetización es observar el porcentaje de niños entre 3 y 5 años que han adquirido todas o la mayoría de las cuatro habilidades de preparación escolar comúnmente reconocidas (reconocer las letras, contar hasta 20 o más, escribir sus nombres y leer o intentar hacerlo). Los datos de la encuesta nacional de educación National Household Education Survey demuestran un progreso; sin embargo, menos del 40% de los niños ingresa a la escuela con las habilidades necesarias para tener éxito en el jardín de infantes y en el futuro. Aquéllos que no tienen estas habilidades (la mayoría de los más pequeños) comienzan la escuela ya en desventaja. United Way dirige sus esfuerzos para poder medir de forma más exhaustiva todas las dimensiones de la preparación escolar al comienzo del jardín de infantes.

El rendimiento académico implica que los estudiantes de escuelas primarias estén preparados para tener éxito en los años posteriores y egresar de la escuela secundaria. Si los niños leen a nivel escolar en cuarto año, tienen muchas más probabilidades de resolver tareas más complejas en los años subsiguientes. Y si les va bien, es muy posible que también se sientan seguros de poder comprender las clases de la escuela media y secundaria. Según la Evaluación nacional del progreso educativo (National Assessment of Educational Progress), la capacidad para leer ha mejorado durante los últimos 10 años; sin embargo, menos de un tercio de los estudiantes de cuarto año de la nación califica como “competente” en lectura.

El rendimiento académico también se ve reflejado en las tasas de graduación a tiempo de la escuela secundaria. El porcentaje de estudiantes de primer año que ingresan a la escuela secundaria y egresan cuatro años después aumentó algunos puntos desde 1997 a aproximadamente el 74%. Pero eso todavía significa más de 1 millón de estudiantes que cada año no logran graduarse a tiempo, según lo informado por el Centro nacional de estadísticas de la educación (National Center on Education Statistics).
Esta cifra es demasiado elevada. La deserción escolar implica que estos jóvenes nunca más podrán aprender lo suficiente para salir a flote. Significa que sus hijos sufrirán desventajas similares y quizá comenzarán el jardín de infantes sin preparación, y así prolongarán el ciclo.

Finalmente, la última pieza para comprender cómo la educación contribuye a que los niños y jóvenes desarrollen su potencial: los adolescentes, entre 18 y 24 años de edad, pueden lograr una transición exitosa de la escuela secundaria al mundo del trabajo. Pueden estar en la universidad, en un programa de capacitación o en el trabajo, y adquirir la experiencia que necesitan como adultos. La medición de esto es el porcentaje de personas entre 18 y 24 años que no trabaja (tiempo completo o medio tiempo) ni estudia. Este indicador debería inclinarse hacia abajo: es decir, una disminución en el indicador significa un aumento en el porcentaje de adultos jóvenes que tienen un trabajo productivo luego de la escuela secundaria. Y si bien la Encuesta de comunidades americanas (American Community Survey) de la Oficina de Censos de EE. UU. muestra una leve mejora durante la última década, demasiados adultos jóvenes (más de uno en siete) no trabajan ni asisten a la escuela, ni siquiera medio tiempo. Cuando se quedan a mitad de camino, nuestro país sufre las consecuencias.